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”Lo
que antecedía, era una secuencia de dibujos no
figurativos inspirados por la caligrafía japonesa.
”Un día, con todo el malestar encima empecé
a forzar la máquina.
”Necesitaba de la figuración.
”Y empezaron a aparecer cabezas.
”Una llamó a la otra.
”Y se formó un grupo detestable. Y comencé
a darme cuenta de que había convocado a hombres
importantes. Ya estaban en la mesa los retratos imaginarios,
que imaginarios o no ya tenían jerarquía
y eran
Los Obispos.
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